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lunes, 24 de agosto de 2015

PRIMER DIA MEDIA VEDA TEMPORADA 2015-2016


Hola a todos...
 Aquí os dejo el vídeo del primer día de caza de media veda de la presente temporada...
Gracias a un amigo que venia acompañándome con su cámara de vídeo, pudimos grabar con mas claridad la cantidad de torcaces que se vieron en este primer día...

 Tras los primeros rayos del sol, empezaron a pasar las primeras torcaces... eso sí... a gran altitud... todo hacia presagiar un buen día de caza... el tiempo pasaba... y las torcaces también.. pero a mucha altura, tras mas de una hora sin poder disparar... llegó el primer lance, una torcaz que venia de cara a una muy buena altura... Después empezaron a pasar mas bajas... pero por encima del barranco, por eso no podíamos tirarles... hasta que empezaron ya a pasar buenas... tanto fue así que a las 10:30 de la mañana, tras abatir 5 torcaces... di por concluida la jornada cinegética, y me volví a casa... Mi padre y mi hermano se quedaron un poco mas... ya al final mataron 3 mas...
 Pasar... pasaron muchísimas... pero a tiro muy pocas, por lo menos en el puesto que estaba yo...
 Conclusión... un buen día de caza aunque podría haber ido mejor...

Saludos: Jesus

martes, 11 de junio de 2013

FERIA VIRTUAL CLUB DE CAZA


Hola a todos...
 Aquí os dejo una iniciativa del Club de Caza donde han ido mas allá de nuestra compresión, han creado la primera Feria Virtual dedicado a nuestra afición... la caza , en ella podremos ver expositores de distintas marcas de armas, revistas, ropa,... El mundo virtual está aquí y viene con fuerza, os dejo un enlace directo para que podáis acceder a dicha feria, os la recomiendo... no tiene desperdicio...
Saludos: Jesús
http://www.club-caza.com/feria/

viernes, 3 de mayo de 2013

CAPTIVA Nº16

Hola a todos...
 Como va el descanso cinegético... aburrido... con ganas devolver a empezar... pues para ir abriendo boca... aquí os dejo el enlace de un numero nuevo de la revista de Captiva... leerla que no tiene desperdicio...
Saludos: Jesús
http://www.club-caza.com/captiva/16/flash/

viernes, 30 de noviembre de 2012

CAPTIVA Nº11


Hola a todos:
 Ya está aquí un nuevo numero de la revista on-line Captiva...
Contiene reportajes muy interesantes...os los recomiendo...
Saludos: Jesus
Version Web: http://www.club-caza.com/captiva/11/
Version Flash: http://www.club-caza.com/captiva/11/flash/

lunes, 2 de julio de 2012

NUEVA ENTREGA DE CAPTIVA


Hola, que tal estáis...
 Aquí os dejo una nueva entrega de la revista de caza Captiva, con numerosos reportajes que merecen la pena leer...
Saludos: Jesús
http://www.club-caza.com/captiva/6/

martes, 3 de abril de 2012

LA ESCOPETA ARTESANAL

Hola a todos:
Aquí os dejo un par de vídeos muy interesantes, en estos vídeos podréis ver la fabricación de una escopeta, desde los cañones hasta la culata, todo paso a paso, es mas complicado de lo que pensamos, es un proceso minucioso donde no se deja nada por comprobar, debe estar todo bien ajustado y sobre todo... de manera artesanal, con muchas horas a las espaldas, muy poca gente es capaz de realizar este trabajo.
Espero que os guste...
Saludos: Jesús

martes, 24 de enero de 2012

CAPTIVA, NUEVA REVISTA DE CAZA EN INTERNET



Hola, que tal estáis...

Tenemos una nueva revista de caza "gratis" en la Web, se llama Captiva y está respaldada por Club de Caza, tenemos la posibilidad de verla en varios formatos, según nos convenga... / pdf, web, versión para tablet, móvil,...

Es una revista muy completa, con articulos interesantes y de todos los gustos... ,esperemos que sigan durante mucho tiempo... , yo le he hechado un vistazo y está muy bien...

Saludos: Jesús

PD: En la barra de herramientas de la parte derecha tenéis un enlace directo a la revista... en la sección de "enlaces"... disfrutad de ella...

lunes, 8 de marzo de 2010

POINTER Y SPAGNEUL BRETON PARA CODORNIZ

No se puede cazar en verano sin buena nariz. El perro debe ser capaz de mantener todo su potencial olfativo cuando el calor es más abrumador, sobre un campo seco, en las condiciones más adversas, circunstancia que condiciona la caza de la codorniz.

Y buena nariz exige perros punteros, por eso voy a hablar de dos perros excepcionales para este cometido cinegético: pointer y epagneul bretón.
La codorniz tiene buen aguante y apeona mucho, en el rastrojo se guía por el oído, sabe inmovilizarse en el momento preciso y mimetizarse con el entorno, incluso se dirigirá con curioso zigzagueo hacia el cazador antes de huir, porque para ella el vuelo es su última defensa. Para levantar las codornices el perro tiene que tener experiencia y dotes, ir tomando el olor de las africanas, examinar con el viento a favor las pilas de paja de las cosechadoras y no dejarse codorniz atrás.
El pointer es de los perros que tienen mejor nariz de verano, su pelo corto y esa dureza tan especial con que salen los buenos ejemplares, a los que el sol no aplasta, los convierte en la elección principal. El epagneul es el más rápido de los perros continentales, pero como la mayoría están bastante sobrados de nariz, le pasa lo mismo que al pointer, da mucha caza en jornadas donde el calor impone un ritmo de caza y unas condiciones muy dificultosas a los perros.
A la hora de escoger


El dilema por tanto es cuál escoger, difícil dilema pues en la mayoría de los casos los perros estarán en ya nuestras manos y va a ser la práctica cotidiana quien nos enseñe si hemos acertado o no. El pointer es sin duda uno de los mejores y más capacitados cazadores por vientos, como descubridor de caza resulta de una utilidad enorme. Es un perro con nervio, un perro de sangre fuerte que necesita un tenaz adiestramiento y cuya desmedida afición cinegética es en muchas ocasiones necesario templar, retener. Se dice que el pointer no cobra bien o no muestra interés en el cobro, esto no es exacto, un perro muy rápido que trabaja los vientos sobre los rastros va a tener mayor dificultad para encontrar la pieza que cayó del cielo sin dejar rastro, pero con el tiempo aprenden esta disciplina con brillantez.

El epagneul es más polivalente en general, perro bien adaptado al cazadero de verano, caza sin dificultad en terrenos variables y su docilidad de manejo y fácil adiestramiento son de gran ayuda, en especial cuando nos encontramos en perros jóvenes cuya vitalidad es preciso domar. Lo que nunca se debe pretender es que un epagneul cace como un setter, asetterizar el bretón es un gravísimo error, esta raza tiene su ritmo vital propio, que es necesario respetar. El bretón es uno de los mejores perros de caza, no necesita cambios sino respeto.
Nariz y calor
El epagneul es un perro muy bien adaptado al cazadero de verano, caza sin dificultad en terrenos variables y su docilidad de manejo y fácil adiestramiento son proverbiales
La aparente sencillez de cazar codornices esconde una enorme dificultad para los perros. El calor es la mayor dificultad con que se puede encontrar un perro de muestra para cazar, el calor no aporta ninguna ventaja a la caza y sí trae todo tipo de problemas al perro. Hasta el perro más atlético se acota cazando la codorniz con altas temperaturas, el calor produce un notable desgaste físico en el animal cuyo sistema termorregulador se ve sometido a un intenso trabajo. No siempre se producen las adecuadas acomodaciones fisiológicas y entonces se produce el mortal golpe de calor.


Las cualidades olfativas se ven netamente mermadas por el calor, pero la codorniz es pieza de verano y España es tierra calurosa, dos condiciones que no podemos cambiar. Cuando trabaja en un día muy caluroso nuestro pointer o nuestro epagneul deben compensar la alta temperatura exterior mediante transpiración, que en el perro se produce por la boca. Con calor extremo el perro jadea, respira más por la boca y menos por la nariz, lo que limita su capacidad de tomar vientos como consecuencia de su propio cansancio.

Para que la nariz del perro sea efectiva debe permanecer húmeda, pues las partículas de olor para ser detectadas tienen que disolverse en el agua que recubre el tejido olfativo. Una trufa fresca y húmeda será esencial para cazar en terrenos afectados por la sequía. El aire que el perro aspira por la nariz se calienta y humedece en los cornetes, unos repliegues óseos con forma de voluta recubiertos de células quimiorreceptoras. Las sustancias odoríferas disueltas en la humedad de la nariz excitan las terminaciones nerviosas de la pituitaria, que envía un impulso nervioso al encéfalo, encargado de interpretar tales señales nerviosas. Y para que la nariz esté convenientemente húmeda es preciso que el perro esté bien hidratado. Con el sol y el calor la pérdida de líquidos se incrementa, un calor que puede ser agobiante en nuestros campos castigados por la tenaz sequía. Si a esto se le añade que cuanto más liquido se pierde, más disminuye la capacidad del organismo para regular la temperatura, se entiende lo fundamental que resulta reponer el agua que el organismo del perro pierde durante la caza.
La cantimplora con agua para saciar la sed del animal o acercarnos periódicamente a zonas donde sepamos que hay agua deben ser una constante es estos día donde el calor aprieta. Calor y ejercicio físico son las condiciones idóneas para que aparezca un cuadro de deshidratación.
Una pérdida del 2 por ciento del agua corporal supone la pérdida del 20 por ciento de la energía física, el agotamiento se acelera con la pérdida de líquido y un buen perro puede terminar en un fardo que recorre el campo, cansino y sin interés cinegético.
Tal para cual


Las virtudes de este soberbio perro para la codorniz son obvias, posee mucha pasión y una búsqueda incansable. Iniciativa, inteligencia y capacidad de resolver problemas por sí mismo. Gran olfato con el que muestra a mucha distancia. Resistencia a las altas temperaturas. Voluntad de superarse. El título de perro de muestra más popular no se regala, se obtiene por méritos propios y en el pointer rapidez, ligereza, docilidad, perfecto olfato y muestra espectacular, hermanados con una gran inteligencia cinegética y una belleza de formas absolutas, le han hecho acreedor al título.
El epagneul bretón es un estupendo codornicero, es rápido, limpio de movimientos, con una perfecta economía de trabajo no malgasta energías en lucimientos para el tendido, dando, sin embargo, verdaderos recitales de buen cazar. Su nariz es soberbia y apenas se resiente con el calor veraniego. Con una bravura que compensa su reducido tamaño, no atropella la africana porque caza con método y sin prisas.
Reportaje publicado en "Club de Caza" y escrito por Eduardo de Benito

jueves, 14 de mayo de 2009

APRENDER A CAZAR CON PERRO

Hola que tal estais...
Aqui os dejo un articulo muy interesante sobre como cazar con perro... , está extraido de Club de Caza y escrito por Jesus Nadal... disfrutad de la lectura...
Aprender a cazar con perro
El cazador y su perro están inmersos en un continuo proceso de enseñaza-aprendizaje de la caza. No hace muchos años las oportunidades de caza eran abundantes. Tanto, que cualquier perro que salía frecuentemente al campo, con el paso de los años, se hacía excelente. La península estaba llena de campeones. Por eso a pocos cazadores les interesaba conocer las técnicas para enseñar a su compañero. La riqueza de ocasiones de caza silvestre se encargaba de hacerlo.
Hoy han cambiado mucho las cosas, son muy pocos los afortunados que pueden disfrutar de perdices silvestres. Los más famosos canes actuales, los que se cuelgan medallas, a diferencia de los perros de antes, aprenden con piezas de granja. Hay muchas categorías de perdices de bote, desde las de plástico barato hasta las asilvestradas. Es evidente que cuanto mayor sea la calidad de las perdices de granja, mas completa y similar a la silvestre será la educación del can en su caza.
La dificultad del lance, lo convierte en inolvidable, para ambos, el cazador y su perro. El proceso de aprendizaje en nosotros y nuestro compañero, se asocia con lo que previamente sabemos. Debido a ello sólo contribuyen a la enseñanza, las piezas que con su picardía intentan burlarnos. Poco se puede educar con el plástico barato, por grande que sea la percha, ya que habitualmente estos animales se pueden coger con la mano. Sin embargo, con perdices de calidad, no sólo podemos disfrutar, también ayudamos a recuperar las poblaciones silvestres. Todo depende de conseguir un plan de gestión con objetivos naturales, disciplina en la sociedad de cazadores, normativa adecuada y de nuestra contribución al buen funcionamiento de este sistema.
La caza de bote es un sucedáneo perverso, que se debe utilizar sólo en los lugares reglamentados y preparados para este fin
Según nuestra progresión en el arte de la caza avanza la maestría del perro. Las claves son la paciencia y la constancia. No se trata de que todo salga perfecto. Sino de conseguir pequeños avances que nos permitan gozar del tiempo que pasamos en el coto, al aire libre, superando los rigores climáticos y lejos de la comodidad de nuestra casa. Es esencial aprender a disfrutar de estos pequeños progresos, a saberlos celebrar con nuestro compañero. Porque estos logros son la recompensa que estimula la afición de ambos por la caza. La nota la ponemos nosotros, se trata de autoevaluar tiempo de ocio, de distensión del agobio urbano. Por ello no tiene sentido hacerlo con el número de piezas abatidas y cobradas. Ya que sólo tienen valor, aquellas capturas que contribuyen a mantenernos en tensión, centrados en su dificultad.
Es un error confundir la satisfacción obtenida en la caza con la obsesión por conseguir grandes perchas. La caza se convierte en una enfermedad neurótica cuando sólo importa el número de piezas cobradas. Contrariamente la caza, es una terapia milagrosa para eliminar el neurotismo que nos imponen muchas condiciones de la vida moderna. Es necesario olvidar la obsesión por perchas con un número espectacular de perdices. ¿De esas perchas, cuántos lances somos capaces de recordar? menor número evocará el perro. La mayoría de esas capturas supernumerarias, poco o nada habrán contribuido al proceso de enseñanza-aprendizaje de la caza. Por tanto, importa mas la calidad que la cantidad. Puesto que sólo los lances de categoría aportan satisfacción y ocasión para educar, recordar y entusiasmar al perro. La adrenalina que nosotros liberamos en el lance, es proporcional a la tensión que la oportunidad de captura produce tanto en nosotros, como en nuestro perro. Los disparos selectivos exigen disciplina. La elite de los cazadores con perro únicamente dispara a las perdices que ha parado o movido este. Las otras, aunque estén en distancia óptima de disparo, escasamente van a contribuir en su instrucción. Los disparos largos, fuera de distancia óptima (mas de 50 m) tienen baja probabilidad de abatir la pieza. Sin embargo, debido a la cada vez mayor potencia de las armas y municiones, es bastante probable que algún perdigón impacte en la perdiz, la deje herida o la haga morir horas mas tarde. Eliminando otras futuras oportunidades. Con el agravio de que con esa pieza herida, sustentamos a predadores como el zorro. La disciplina cinegética nos exige aprender a realizar disparos selectivos: 1) identificar la especie, 2) reconocer que se trata de un animal abatible (talla de adulto) y 3) asegurar de que se encuentra en la distancia óptima de disparo. Con estas tres premisas, aumentaremos de forma considerable las oportunidades de caza para el futuro, por ello las de enseñanza-aprendizaje para nosotros y nuestro compañero.

Es absurdo invertir mucho dinero en el perro, las armas y el equipo de caza. Y nada en mejorar la gestión de las poblaciones de fauna silvestre de nuestros cotos. Si la caza silvestre desaparece, se perderá la emoción de los lances. No tendremos ocasión para instruir a nuestro can. La solución no está en la caza de plástico, por mucho que sea mas barato comprar y soltar perdices de granja que cuidar las silvestres del coto. La caza de bote es un sucedáneo perverso, que se debe utilizar sólo en los lugares reglamentados y preparados para este fin. La escasez de fauna silvestre la debemos combatir aprendiendo a cuidarla. Es necesario suministrar al coto todo lo imprescindible para conservar las poblaciones y los hábitats de la fauna silvestre. Además de regular durablemente las extracciones de animales. Esto se puede conseguir con una buena guardería, buenos técnicos y una Administración decidida a apoyar la conservación y desarrollo de los hábitats naturales, seminaturales y sus poblaciones de fauna silvestre.

jueves, 2 de abril de 2009

MANTENIMIENTO DE LAS ARMAS


Hola, que tal estáis....
Aquí os dejo un reportaje que os vendrá de perlas a la hora de limpiar y cuidar vuestra arma.
Saludos: Jesús
Como todas las cosas, nuestra compañera de aventuras necesita un poco de atención, máxime cuando hoy en día el proceso de mantener una escopeta en perfectas condiciones de uso se ha simplificado enormemente, y con los sencillos pasos que veremos cualquiera puede tenerla en óptimo estado.
Hasta 1953 los iniciadores de carga estaban hechos de fulminato de mercurio (origen de que los iniciadores —su nombre correcto— se conocieran como fulminantes). En algunos lugares donde la retrocarga se introdujo más lentamente, lo usual era referirse a ellos como pistón que, aunque también iniciador, no era igual al otro ni en su composición química ni mecánica.
Hoy, la necesidad de limpieza se reduce a preparar el arma para grandes períodos de inactividad o para el caso de algún imprevisto
El fulminato de mercurio quemaba de manera irregular dejando gran cantidad de residuos que eran sales higroscópicas, ávidas de humedad a la que roban oxígeno para oxidarse y conseguir estabilidad, pero durante el proceso ocurría lo mismo con las paredes del cañón sobre la que se asentaban, y los gránulos se adherían al acero hasta deteriorar la superficie del mismo. A partir de ese año, y ya definitivamente de 1963, los cartuchos vienen con iniciadores que incorporan un compuesto que no deja sales y quema con mayor homogeneidad, y a los nuevos cartuchos se les llamó non-corr por alusión a que no eran corrosivos. Hoy ni se nombran.
Pero antes, quien quisiera preservar su escopeta debía seguir escrupulosamente un ritual de limpieza a la vuelta de cada cacería, del que ya no encontramos ni el menor recuerdo (se pasaba abundante agua caliente por el cañón —al estar muy caliente se secaba antes de provocar el óxido y las sales se saturaban—, se arrancaban los restos con una grata de alambre, se limpiaba todo con una baqueta de lana o trapo, y se aplicaba una abundante capa de aceite mineral a modo de conservador.
Actualmente, la necesidad de limpieza se reduce a preparar el arma para grandes períodos de inactividad o para el caso de algún imprevisto como, por ejemplo, que se caiga en el barro. No obstante, hay ciertos mantenimientos mínimos, que de manera discreta y poco perceptible, prolongarán la vida de nuestra escopeta. Quizás esta misma humildad es la que hace que tantos cazadores soslayen este punto.
No mucho
Todo lo que puede requerir intervención es accesible con las manos, así que olvide llevar herramientas
En realidad no es necesario ser un experto para proporcionarle el mantenimiento que requiere. Es lo que se llama mantenimiento de campo y consta de inspeccionar, limpiar y cuidar. Durante la temporada, si el cazador va a salir varias veces, todo se reduce a desmontar y mirar —principalmente donde hay pestillos y pestañas— que no haya entrado tierra, vegetación o pelos (las plumas son inofensivas). La tierra araña las superficies deteriorando los acabados y ajustes. Los restos de vegetación, debido a la humedad que conservan, pueden atacar seriamente a las piezas en acero desnudo que tiene una escopeta. Y el pelo puede llegar a bloquear un mecanismo. Si está todo bien, se pasará un trapo seco y suave que no suelte pelusa, y se volverá a montar.
El segundo pilar, la limpieza, sólo es necesaria en dos casos: si tenemos algún percance durante la caza y al final de cada temporada.
Primeros auxilios
Para los imprevistos es mejor ir prevenidos, pero no se trata de llevar todo todo un kit encima. Con sólo cinco elementos que caben dentro de un estuche de gafas, nos aseguraremos que cazaremos el resto de la jornada (para empezar, ninguna escopeta tiene componentes que puedan ser reparados en el campo. Todo lo que puede requerir intervención es accesible con las manos, así que olvide llevar herramientas, y para la limpieza basta con recurrir al pañuelo, una de las prendas de caza más versátiles).
Los cinco elementos indicados arriba son: unos pocos centímetros cúbicos de aceite muy liviano —densidad entre 5 y 10 SAE— como el que todos conocemos por Tres-en-uno. Limpia y protege, y su baja densidad le permite llegar hasta el último resquicio. Se puede llevar en un frasquito de muestra de perfume o en una petaca en miniatura.
Otro implemento es una baqueta de cuerda. Se compra en armerías y cuestan poco. Tienen en un extremo una pesa de metal que siempre se debe introducir por el lado de la recámara arrastrando el hilo hasta la boca. En la otra punta tiene un metal roscado para recibir diversos útiles de limpieza. Si no se consigue una original, se puede recurrir a un trozo de cordel de escalada de entre dos y tres milímetros con la longitud del cañón más otros quince centímetros. Cortar la cabeza de un tornillo y hacer un agujero en el mismo por donde pasar un extremo del cordel. Se cierra el extremo con un lazo y desde el otro tiraremos. Coste total: ¡1,20 euros!
El tercer componente es una conexión que por un lado enrosca en el tornillo de la baqueta y por el otro acepta la rosca de los cepillos. Suele ser un tubo de metal del diámetro de un lapicero y dos centímetros de largo con las roscas interiores, que hemos indicado, en sus extremos (hecha por encargo en un taller cuesta tres euros). El cuarto es un cepillo de pelos de bronce, y el quinto otro igual, pero de lana. Se compran en armerías por 0,85 cada uno. ¡No es necesario llevar nada más! Todo estos elementos de limpieza, más dos aliviamuelles para distensionar los muelles reales cuando acaba la jornada, caben, como hemos dicho, en un estuche de gafas o de plumas.
Escopetas mojadas
Si cayéramos al agua con la escopeta, lo primero es ponerla inmediatamente con los cañones hacia abajo (descargada) para que salga el agua del interior de los mismos, pero, sobre todo y más importante, la que puede haberse introducido por los orificios de los percutores que, por cierto, se llaman grano de fuego. A través de este camino, el líquido alcanzará el sistema de disparo y los muelles interiores si no le ponemos coto; pero donde más daño puede hacer, en un par de semanas, que el cazador tarde en volver a salir, es en las agujas percutoras, donde el óxido las gripará en su alojamiento y nos quedaremos sin arma porque esto ya requiere el concurso del armero.
Secaremos por fuera toda la escopeta y la desmontaremos para secar los interiores, dejando entrar un par de gotas de aceite por cada grano de fuego. Más adelante haremos desmontar y limpiar las baterías en la armería. Por dentro de los cañones secaremos pasando el pañuelo atado por una esquina a un extremo de la baqueta, teniendo cuidado de que el metal no roce con las paredes del cañón.
Caídas en el barro
Si tiene una fuente de agua cerca, ¡lávela! Piense que una buena mojadura no agregará gran cosa al daño que ya está hecho
Si nuestra escopeta se nos cayera en el barro (peor aún es el lodo) puede ser de dos maneras: con el arma abierta o cerrada. Si estaba abierta ya se puede olvidar de todo. Guárdela y el lunes a primera hora la lleva al armero. No trate de disparar corriendo el riesgo de que haya granos de tierra en los sistemas de gatillos o la báscula. Una escopeta es tan fina y delicada como una caja de música y está ajustada como un reloj. Si se trata de una semiautomática se corre, además, el riesgo de tener pérdida de gases que pueden romper permanentemente el arma o provocar quemaduras en la cara. Pero si estaba cerrada, entonces ¡no la abra! ¡Mucha atención!: ponga mucho cuidado en que no haya nadie cerca y controle permanentemente la punta de los cañones. Compruebe que está con el seguro puesto —tenga presente que si se le ha caído (o se ha caído con usted) y no se ha disparado: ¡no se puede pensar que no se disparará!—.
Si tiene una fuente de agua cerca, siga controlando la boca de fuego de los cañones y, sencillamente, ¡lávela! Piense que una buena mojadura no agregará gran cosa al daño que ya está hecho. Si no hay agua, trate de limpiarla con esmero y prolijamente para evitar ralladuras y deteriorar el empavonado.
Tenga presente que una escopeta está tan ajustada incluyendo las superficies donde la madera toma contacto con el metal, que no es posible que entren sólidos. Sólo los líquidos pueden escurrirse dentro. Claro que esto es así para las escopetas de báscula, ya que las repetidoras y semiautomáticas tienen huecos y holguras por las que pude entrar ¡de todo!
En este caso, queda a conciencia del propietario decidir cuál es la situación.
Una vez limpia, ya la puede abrir. Lo primero es separar los cartuchos que estuvieran dentro. Póngalos aparte para luego deshacerse de ellos, pero no los tire en el campo; en primer lugar, está contaminando y, por otra parte, alguien puede encontrarlos y en un alarde de irresponsabilidad dispararlos o algo peor. Desmonte con cuidado la escopeta, y si ve que podrá limpiarla satisfactoriamente, puede seguir los pasos descritos para el caso anterior.
Si ha entrado barro en el cañón, puede retirar lo más grueso con una ramita muy verde que no atacará al acero —úsela como una baqueta pasándola desde un extremo hasta salir por el otro del cañón, y no arrastre las piedras desde el extremo como si estuviera sacando miel del tarro— luego, deje caer la pesa por dentro del cañón y pase primero el cepillo de alambre, y al final, el de lana.
Una última recomendación: déjela secar. No cometa el error de impregnar la escopeta con aceite tras limpiarla tratando de que no se oxide; lo que hace con esto es cubrir la humedad con una capa de aceite aislante (ya que el agua y el aceite no se mezclan) que no la deja evaporar y consigue el efecto justamente contrario al que busca.
Para guardar
Una escopeta no debería pasar de tres años o cuatro temporadas sin que la vea el armero
Lo mejor es llevarla a la armería para que efectúen sobre ella un repaso general. Pero si ha salido unas pocas veces sin contratiempos, o la temporada ha sido normal sin incidencias, pude optar por hacer un mantenimiento normal y guardarla. En cualquier caso, una escopeta no debería pasar de tres años o cuatro temporadas sin que la vea el armero. De nuevo se trata de inspeccionar, limpiar y cuidar.
Independientemente del tipo de escopeta de que se trate, la desmontaremos en todas las secciones funcionales que la componen. En las de pletina larga que tienen un tornillo, cuya cabeza es una palanquita que permite quitarlo con la mano, dejaremos al descubierto los sistemas de disparo. En las semiautomáticas y repetidoras que lo permiten, desmontaremos también el cargador. Pero, en cualquier caso, todo lo haremos con la mano. Cualquier operación para la que necesite una herramienta, aunque sea un simple destornillador ¡está de más! Inspeccionaremos con paciencia y detalle todas sus superficies y componentes buscando golpes, magulladuras, manchas de óxido y raspaduras.

Ante cualquier golpe es necesario cerciorarse de que no va a afectar la operatividad del arma. Con las magulladuras, como arañazos profundos y pérdida de material, ya sea en la madera o el metal, además de lo dicho antes, hay que comprobar que no tengan bordes cortantes que puedan estropear la funda, la ropa o nuestra propia piel. Con las de la madera, hay que poner especial cuidado de que no sean el comienzo de un debilitamiento que pueda llevar a la rotura, como pasa generalmente cuando éstas se producen en la garganta de la empuñadura.
Las manchas de óxido se retiran con un trapo áspero (tipo arpillera) impregnadas en gasoil (sólo en casos muy extremos hay que recurrir a la lana de acero, ya que esto deteriora el empavonado). Las raspaduras y pérdidas de empavonado se retocan con un poquito de pavón frío, del que se compra en la armería, para evitar que el acero desnudo se nos oxide en esos puntos. Nunca reempavonar una escopeta entera por unas pocas manchitas: esperar a tener unas cuantas razones para hacerlo.
Con la escopeta desmontada, lavaremos cada sección con gasoil y un pincel grande —tipo brocha— de cerdas largas y muy blandas. Secamos a conciencia con un trapo que no suelte pelusa (no sirven la franelas, pero en cambio van muy bien las gamuzas de limpiar los cristales del coche). Pasamos por dentro del cañón el cepillo de alambre para quitar cualquier resto de la combustión y, a continuación, el de lana para limpiar bien. Contrariamente a lo que se piensa, el ánima no se oxida por la humedad, sino por la condensación que se forma en su interior, generando un microclima en el que hay bruma, niebla y lluvia, según los cambios de temperatura. Esto es lo que afecta al cañón: los cambios de temperatura. Así que, hay que guardarla en algún lugar donde todo el año esté con un tiempo muy similar, independientemente de que sea fresco o templado. Nunca ponerla cerca de una estufa, por ejemplo. Y mejor en el armero (o armario) que en su funda.
Con la culata hacia arriba, dejamos entrar un par de gotitas de aceite por los granos de fuego y montamos la escopeta para hacer dos o tres disparos con el cartucho aliviamuelles en la recámara. Con la velocidad y las vibraciones que esto genera, el aceite se dispersa por todo el interior y las gotitas desaparecen como tales, para convertirse en una película que todo lo impregna.
El toque final
Hay que guardarla en algún lugar donde todo el año esté con un tiempo muy similar, nunca ponerla cerca de una estufa, y mejor en el armero que en su funda
Por último, haremos lo siguiente: con un trozo de papel (sirve el del baño) haremos una pelotita más o menos grande (como una de ping-pong), pero sin apretar demasiado. La mojamos bien con el aceite mineral y la apretamos para escurrir hasta que quede húmeda pero no suelte lubricante (esto se llama una muñeca). Con ella frotamos suavemente, en pasadas muy largas, absolutamente toda la escopeta. Si el trabajo está bien hecho, no debemos notar el aceite al agarrarla, pero deben quedar las marcas de los dedos.
El lector se preguntará: si dejamos el ánima seca por lo dicho antes, ¿por qué ahora ponemos aceite en el exterior? La contestación es sencilla: el empavonado es un óxido, sólo que es una oxidación controlada. Pero si encuentra una razón para ello... se descontrolará, así que es necesario impedírselo.
Con esto podremos dormir tranquilos hasta la próxima temporada, donde, por cierto, se pone de manifiesto la última premisa: el cuidado.
Tener cuidado significa precisamente eso, cuidarla. La primera vez de cada temporada deberemos pasarle el pañuelo a conciencia para retirar el polvo que puede haber acumulado. En el mismo sitio donde ha estado guardada para que no haya cambios de temperatura, se hacen un par de disparos en seco para despegar la película de aceite de los percutores y muelles reales, que de otra forma pueden romperse. No dejarla donde haya hormigas ya que el ácido fórmico de éstas se come el pavón. No separar las retamas ni zarzas con el cañón como hemos soportado ver en muchas ocasiones. En fin, respetarla como nuestra compañera de caza que es.
Con esto, aunque esté guardada la estaremos cuidando todo el año, teniendo muy presente que una actitud responsable no debe ir más allá del mantenimiento de la escopeta. Si hay algún problema, recurra al armero.
Reportaje publicado en "Club de Caza" y escrito por Pedro A. Suárez






miércoles, 25 de marzo de 2009

LAS PARALELAS

Hola, que tal estáis:
Aquí os pongo un articulo bastante interesante referente a las paralelas, disfrutad leyéndolo.
Saludos: Jesús
¿Es lógico cazar con una paralela en pleno siglo XXI?
Al leer esta pregunta, muchos habrán respondido claramente con un «no». Es lógico pensar que en pleno siglo XXI, salir a cazar con una escopeta veterana en existencia, pero poco evolucionada en técnica, no es recomendable, y la verdad es que no le falta razón a esta forma de plantear la respuesta.
Sin embargo, como la caza se basa en sensaciones, en gustos y vivencias atesorados en cada una de las jornadas de campo, hay un importante número de cazadores que continúan saliendo tras codornices, perdices, conejos, liebres y otras piezas, con una yuxtapuesta, paralela coloquialmente hablando y no ven motivo alguno para cambiar a otras disposiciones de cañón.


Comentemos un poco al respecto, pues en esos últimos años, sube la demanda de escopetas yuxtapuestas para cazar, algo sin lógica para quienes deciden por la técnica, pero fundamentado para quienes disfrutan de estas escopetas como lo hacían cuando comenzaban a dar sus primeros pasos venatorios.
No se trata de defender lo que la evidencia claramente marca como indefendible. Haciendo honor a la realidad, no es lógico emplear escopetas de cañones yuxtapuestos en pleno siglo XXI, y aunque estemos a comienzos de este siglo, ya en las últimas décadas del anterior, la tecnología, la producción, la estética, las modas, las competiciones y el deseo de contar con una escopeta mucho más avanzada que la que tuvieron las generaciones anteriores, desbancaron definitivamente a la escopeta paralela de entre las más adecuadas para la caza. Pero esta realidad no tiene fuerza para quienes en el empleo de estas escopetas ven más allá que la mera dinámica de la ignición del cartucho y de la respuesta del plomeo; hay cazadores que tienen razón a la hora de decir que como con una buena paralela, no se caza con ninguna otra. Aquí entran gustos personales, vivencias de otros tiempos, afán de equilibrar nuestra presión sobre las piezas de caza, incluso el estilo de cada uno a la hora de disfrutar de la concisa libertad de un día de caza.
La paralela será escopeta inmortal para muchos de nosotros, al igual que el calibre 16 perdurará como el que nos inició en la caza décadas atrás
La paralela será escopeta inmortal para muchos de nosotros, al igual que el calibre 16 perdurará como el que nos inició en la caza décadas atrás, y aunque el tiempo arrincone a ambos, aún hay cierto interés por disfrutar del pelotazo de la perdiz brava, que ha caído tras el disparo del cañón izquierdo, en un «si es, no es larga», que diría Lorenzo, el protagonista del Diario de un cazador, de Delibes.
Actualmente, comprar una buena escopeta yuxtapuesta puede ser motivo de divorcio para más de un aficionado. Los precios, disparados por el coste del trabajo artesanal, hacen que con lo que nos costaría comprar una yuxtapuesta de calidad media, podamos comprar dos e incluso tres semiautomáticas o superpuestas, por lo que la decisión, salvo economías más potentes, está clara. El dinero manda, y la lógica, ayuda en la decisión.

Sin embargo, una corriente paralela, la que busca escopetas yuxtapuestas antiguas, de marca y renombre (Aya, Arrieta, Sarasqueta, Grulla, Garbi, Arizabalaga, etc.), tiene copado el mercado de segunda mano, con escopetas procedentes en muchos casos de cazadores muy veteranos que dejan ya definitivamente la caza, herencias, e incluso subastas, con armeros especializados en restauración de escopetas de calidad, que las ponen de nuevo a juego, en manos de cazadores que buscan en estas joyas disfrutar aún más de la intensidad de cada lance de caza.
Tal vez ahí deberíamos considerar la diferencia entre el empleo de este tipo de escopetas y las otras, en el valor que demos a las emociones por encima de la efectividad, del gustazo de encarar una buena paralela, por encima de la opción de poder disparar tres veces sobre la misma pieza, o de renunciar a cargas muy pesadas, porque en realidad, tampoco hace falta tanto plomo para abatir la caza, y si no, que se lo pregunten a nuestros padres y abuelos.
¿Una escopeta sin evolución?
Por supuesto que han evolucionado, pero no en la cuantía que lo han hecho las superpuestas o las semiautomáticas, modelos en los que los fabricantes han basado sus iniciativas técnicas, con cañones de diferentes dimensionados interiores, diferentes mecanismos de repetición, chokes intercambiables de muy variados diseños, a expensas siempre de la producción en serie, que abarató los costes en su momento, y que logró que todos pudiésemos tener una repetidora o una superpuesta de suficiente calidad, por bastante menos dinero que una yuxtapuesta de fabricación artesanal, al menos en parte.
Ahora es habitual encontrar paralelas probadas a más de 1.200 kilos, margen sobrado para la cartuchería actual que da seguridad
Pero regresemos a esa evolución que muchos no saben ver en nuestras escopetas paralelas: el empleo de materiales mucho más resistentes ha dado como respuesta la fabricación de escopetas algo menos pesadas, con menor grosor de cañones, y con una capacidad mucho más elevada para resistir presiones por encima de los 900 kilos sin problema alguno, en contraposición a las más antiguas, probadas a presiones como mucho que rondaban los 500 kilos.
Ahora es habitual encontrar paralelas probadas a más de 1.200 kilos, margen sobrado para la cartuchería actual que da seguridad y referencia de una fabricación basada en buenos materiales y un control de calidad que deja fuera de toda duda la fiabilidad de estas escopetas. Valga el ejemplo de las escopetas destinadas al ojeo de perdiz, robustas pero suficientemente ligeras, y que resisten unas cuantas decenas de miles de disparos antes de que el más mínimo indicio de desajuste aparezca. Esto, trasladado a una escopeta yuxtapuesta destinada a la caza al salto o en mano, donde no se queman ni la centésima parte de esos cartuchos comentados en el ojeo, nos da un techo de muchos años sin problema alguno; y si hay alguna duda, existen modelos en el mercado, con enganches evolucionados y reforzados (4 en vez de 2), que hacen que la inserción de los cañones en la báscula sea firme por encima de toda prueba y continuidad en el uso.

Siguiendo la estela de la evolución en las escopetas superpuestas, algunos fabricantes se han animado a incluir chokes intercambiables en algunos modelos de yuxtapuestas, todo un acierto de cara a la versatilidad y a la polivalencia, si bien dos chokes fijos, bien dimensionados para nuestra actividad principal, siempre nos van a proporcionar un plomeo más efectivo que las diferentes boquillas intercambiables. Pero si buscábamos funcionalidad, ahí la tenemos.
Un fabricante español, Zabala Hermanos, apostó por la fabricación de yuxtapuestas con chokes intercambiables hace años, y ha seguido fabricando diferentes modelos, unos destinados a la caza de perdiz con reclamo, otros para el conejo en postura, y otros para la caza al salto, con precios ajustados, y una relación entre éstos y la calidad muy competitiva.
En competición
Tenemos referencias claras del empleo de escopetas yuxtapuestas en el tiro de pichón, donde se han logrado y se logran muchos grandes premios con estas escopetas, pero el hecho de no verse paralelas en los campos de compak o de recorridos, allí donde el cazador pasa su temporada de entrenamiento en el tiro al plato, hace que muchos ni se acuerden de ellas, pues no quieren tener una escopeta para cazar, y otra para tirar al plato, y en esto, la realidad es la que es, y la yuxtapuesta no es la más indicada para tirar en esta disciplina.
¿Qué escopeta es mejor para cazar? Esta pregunta casi siempre está rondando en las tertulias y reuniones entre cazadores, ya que la inquietud en nuestra afición siempre nos empuja a debatir sobre este tema, buscando la mejor opción para salir al campo tras las patirrojas, conejos, liebres, becadas, patos, palomas, codornices, etc. Si analizamos la situación actual de la caza, seguramente la mejor opción para alguien que se inicia en la caza sería una superpuesta. Esta escopeta es muy polivalente, fiable, tienen una buena relación calidad/precio, se puede variar el choke de cada cañón, y además podemos tirar al plato con ella con muy buenas prestaciones aunque sea un modelo específico de caza. Son duras, robustas y muy duraderas.
La lógica nos empuja a ir buscando una escopeta de dos cañones antes que una semiautomática, ya que es mucho más productivo para la percha —con la densidad de caza que tenemos— una escopeta de dos cañones con chokes diferentes, que una escopeta con un solo choke y tres ocasiones de disparo. Así las cosas, la superpuesta sería la mejor elección, la yuxtapuesta estaría en segundo lugar, y la semiautomática quedaría para cazadores especializados en determinadas modalidades como son las de caza desde puesto, en pasos de palomas, acuáticas o zorzales.

Las escopetas superpuestas sufren mucho menos que las escopetas yuxtapuestas, tienen menos posibilidades de desajuste, admiten muy bien la temporada de caza, tirando con cartuchos de diferentes gramajes, y la posterior temporada de plato, donde en el entrenamiento y en algunas tiradas de competición, disparamos a veces más de mil cartuchos. La lógica dicta que la superpuesta vaya recortando camino hacia la supremacía en cuanto a escopeta más empleada, ya que las yuxtapuestas cuentan con ciertas limitaciones técnicas que las superpuestas han solventado, y a que el tercer disparo de las semiautomáticas cada vez está más cuestionado. Además, la yuxtapuesta, empleando cargas pesadas en los cartuchos, es la que más se puede desencarar.
Con este panorama, sin duda, a la pregunta de ¿qué escopeta me compro para cazar? La respuesta sería una superpuesta, pero —y aquí entran ya otros factores— aunque la escopeta yuxtapuesta sea la menos evolucionada en los últimos cincuenta años, aunque sus prestaciones parezcan más enmarcadas en épocas anteriores, y aunque para muchos sea las «escopetas de nuestros abuelos», muchos somos los cazadores que de vez en cuando seguimos soñando con cazar de sol a sol, con una buena paralela en nuestras manos, esa perchita de media docena de perdices en la cintura, y el perro rabeando por delante, en la sierra o el barbecho. Y los sueños de cada cazador, no tienen precio ni discusión alguna.
Las paralelas y el ojeo
Pero si sigue existiendo una modalidad en la que las escopetas yuxtapuestas tengan un protagonismo casi vital, ésta sin duda es la del ojeo de perdiz. Las grandes cacerías de perdices siempre han contado con tiradores de gran nivel que emplearon y emplean este tipo de escopetas, a pesar de que son las que más fácilmente se pueden desajustar por varios miles de disparos en cortos periodos de tiempo.

La estética, la tradición y el sabor a caza de verdad lleva a muchos cazadores a encargar su pareja de ojeo, escopetas idénticas y con numeración correlativa, que protagonizan los vibrantes lances en los diferentes puestos. Una pareja, cuando no un trío, o cuatro o cinco armas, que de todo hay, sobre todo en cazadores de alto nivel que tienen en el ojeo el principal objetivo de su afición. Frente a esto, y después de haber vivido intensamente la etapa en la que las semiautomáticas tomaron protagonismo en los ojeos de perdices (décadas de los 70, 80 y 90 del pasado siglo principalmente), cabe plantearse si la paralela es la mejor escopeta para cazar perdices en ojeo, y la respuesta es bien sencilla.
Tal y como venimos argumentando, seguramente la escopeta superpuesta tiene muchas más ventajas frente a la paralela, eso técnicamente es indiscutible. Tirar en ojeo con un buen cargador y tres escopetas paralelas es más sencillo que hacerlo con tres superpuestas sencillamente porque se cargan mucho más rápido, pero tampoco en ello nos debe ir la decisión.
A la hora de tomar las trayectorias de las perdices, es bien cierto que con pájaros sesgados y pasados la superpuesta ayuda en los adelantamientos y en cierto modo hasta podríamos llegar a la conclusión de que con estas escopetas es menos fácil parar el swing a la hora de disparar. Pero muchos cazadores siguen argumentando que en las perdices de pico, la paralela ayuda más, puede que sea por la disposición de los cañones a la hora de dar el empujoncito final que incluye el disparo, o porque con los dos cañones paralelos parece que tapamos mejor el pájaro.
Finalmente, y en igualdad de calidad, seguramente una pareja de superpuestas va a soportar mucho mejor el «traqueo» continuado de miles de disparos por temporada en ojeos, puestos de palomas, tórtolas, zorzales, etc. Los desajustes son más tardíos y raros, en puestos de mucho disparo ayudan mejor a mantener un buen confort de tiro, y encima te permiten entrenar en compak y recorridos cuando no hay caza. Conclusión: la superpuesta aventaja claramente a la yuxtapuesta, pero ésta tiene «algo» que le falta a la otra.

Reportaje publicado en "Club de caza" y escrito Miguel F. Soler.