miércoles, 25 de marzo de 2009

LAS PARALELAS

Hola, que tal estáis:
Aquí os pongo un articulo bastante interesante referente a las paralelas, disfrutad leyéndolo.
Saludos: Jesús
¿Es lógico cazar con una paralela en pleno siglo XXI?
Al leer esta pregunta, muchos habrán respondido claramente con un «no». Es lógico pensar que en pleno siglo XXI, salir a cazar con una escopeta veterana en existencia, pero poco evolucionada en técnica, no es recomendable, y la verdad es que no le falta razón a esta forma de plantear la respuesta.
Sin embargo, como la caza se basa en sensaciones, en gustos y vivencias atesorados en cada una de las jornadas de campo, hay un importante número de cazadores que continúan saliendo tras codornices, perdices, conejos, liebres y otras piezas, con una yuxtapuesta, paralela coloquialmente hablando y no ven motivo alguno para cambiar a otras disposiciones de cañón.


Comentemos un poco al respecto, pues en esos últimos años, sube la demanda de escopetas yuxtapuestas para cazar, algo sin lógica para quienes deciden por la técnica, pero fundamentado para quienes disfrutan de estas escopetas como lo hacían cuando comenzaban a dar sus primeros pasos venatorios.
No se trata de defender lo que la evidencia claramente marca como indefendible. Haciendo honor a la realidad, no es lógico emplear escopetas de cañones yuxtapuestos en pleno siglo XXI, y aunque estemos a comienzos de este siglo, ya en las últimas décadas del anterior, la tecnología, la producción, la estética, las modas, las competiciones y el deseo de contar con una escopeta mucho más avanzada que la que tuvieron las generaciones anteriores, desbancaron definitivamente a la escopeta paralela de entre las más adecuadas para la caza. Pero esta realidad no tiene fuerza para quienes en el empleo de estas escopetas ven más allá que la mera dinámica de la ignición del cartucho y de la respuesta del plomeo; hay cazadores que tienen razón a la hora de decir que como con una buena paralela, no se caza con ninguna otra. Aquí entran gustos personales, vivencias de otros tiempos, afán de equilibrar nuestra presión sobre las piezas de caza, incluso el estilo de cada uno a la hora de disfrutar de la concisa libertad de un día de caza.
La paralela será escopeta inmortal para muchos de nosotros, al igual que el calibre 16 perdurará como el que nos inició en la caza décadas atrás
La paralela será escopeta inmortal para muchos de nosotros, al igual que el calibre 16 perdurará como el que nos inició en la caza décadas atrás, y aunque el tiempo arrincone a ambos, aún hay cierto interés por disfrutar del pelotazo de la perdiz brava, que ha caído tras el disparo del cañón izquierdo, en un «si es, no es larga», que diría Lorenzo, el protagonista del Diario de un cazador, de Delibes.
Actualmente, comprar una buena escopeta yuxtapuesta puede ser motivo de divorcio para más de un aficionado. Los precios, disparados por el coste del trabajo artesanal, hacen que con lo que nos costaría comprar una yuxtapuesta de calidad media, podamos comprar dos e incluso tres semiautomáticas o superpuestas, por lo que la decisión, salvo economías más potentes, está clara. El dinero manda, y la lógica, ayuda en la decisión.

Sin embargo, una corriente paralela, la que busca escopetas yuxtapuestas antiguas, de marca y renombre (Aya, Arrieta, Sarasqueta, Grulla, Garbi, Arizabalaga, etc.), tiene copado el mercado de segunda mano, con escopetas procedentes en muchos casos de cazadores muy veteranos que dejan ya definitivamente la caza, herencias, e incluso subastas, con armeros especializados en restauración de escopetas de calidad, que las ponen de nuevo a juego, en manos de cazadores que buscan en estas joyas disfrutar aún más de la intensidad de cada lance de caza.
Tal vez ahí deberíamos considerar la diferencia entre el empleo de este tipo de escopetas y las otras, en el valor que demos a las emociones por encima de la efectividad, del gustazo de encarar una buena paralela, por encima de la opción de poder disparar tres veces sobre la misma pieza, o de renunciar a cargas muy pesadas, porque en realidad, tampoco hace falta tanto plomo para abatir la caza, y si no, que se lo pregunten a nuestros padres y abuelos.
¿Una escopeta sin evolución?
Por supuesto que han evolucionado, pero no en la cuantía que lo han hecho las superpuestas o las semiautomáticas, modelos en los que los fabricantes han basado sus iniciativas técnicas, con cañones de diferentes dimensionados interiores, diferentes mecanismos de repetición, chokes intercambiables de muy variados diseños, a expensas siempre de la producción en serie, que abarató los costes en su momento, y que logró que todos pudiésemos tener una repetidora o una superpuesta de suficiente calidad, por bastante menos dinero que una yuxtapuesta de fabricación artesanal, al menos en parte.
Ahora es habitual encontrar paralelas probadas a más de 1.200 kilos, margen sobrado para la cartuchería actual que da seguridad
Pero regresemos a esa evolución que muchos no saben ver en nuestras escopetas paralelas: el empleo de materiales mucho más resistentes ha dado como respuesta la fabricación de escopetas algo menos pesadas, con menor grosor de cañones, y con una capacidad mucho más elevada para resistir presiones por encima de los 900 kilos sin problema alguno, en contraposición a las más antiguas, probadas a presiones como mucho que rondaban los 500 kilos.
Ahora es habitual encontrar paralelas probadas a más de 1.200 kilos, margen sobrado para la cartuchería actual que da seguridad y referencia de una fabricación basada en buenos materiales y un control de calidad que deja fuera de toda duda la fiabilidad de estas escopetas. Valga el ejemplo de las escopetas destinadas al ojeo de perdiz, robustas pero suficientemente ligeras, y que resisten unas cuantas decenas de miles de disparos antes de que el más mínimo indicio de desajuste aparezca. Esto, trasladado a una escopeta yuxtapuesta destinada a la caza al salto o en mano, donde no se queman ni la centésima parte de esos cartuchos comentados en el ojeo, nos da un techo de muchos años sin problema alguno; y si hay alguna duda, existen modelos en el mercado, con enganches evolucionados y reforzados (4 en vez de 2), que hacen que la inserción de los cañones en la báscula sea firme por encima de toda prueba y continuidad en el uso.

Siguiendo la estela de la evolución en las escopetas superpuestas, algunos fabricantes se han animado a incluir chokes intercambiables en algunos modelos de yuxtapuestas, todo un acierto de cara a la versatilidad y a la polivalencia, si bien dos chokes fijos, bien dimensionados para nuestra actividad principal, siempre nos van a proporcionar un plomeo más efectivo que las diferentes boquillas intercambiables. Pero si buscábamos funcionalidad, ahí la tenemos.
Un fabricante español, Zabala Hermanos, apostó por la fabricación de yuxtapuestas con chokes intercambiables hace años, y ha seguido fabricando diferentes modelos, unos destinados a la caza de perdiz con reclamo, otros para el conejo en postura, y otros para la caza al salto, con precios ajustados, y una relación entre éstos y la calidad muy competitiva.
En competición
Tenemos referencias claras del empleo de escopetas yuxtapuestas en el tiro de pichón, donde se han logrado y se logran muchos grandes premios con estas escopetas, pero el hecho de no verse paralelas en los campos de compak o de recorridos, allí donde el cazador pasa su temporada de entrenamiento en el tiro al plato, hace que muchos ni se acuerden de ellas, pues no quieren tener una escopeta para cazar, y otra para tirar al plato, y en esto, la realidad es la que es, y la yuxtapuesta no es la más indicada para tirar en esta disciplina.
¿Qué escopeta es mejor para cazar? Esta pregunta casi siempre está rondando en las tertulias y reuniones entre cazadores, ya que la inquietud en nuestra afición siempre nos empuja a debatir sobre este tema, buscando la mejor opción para salir al campo tras las patirrojas, conejos, liebres, becadas, patos, palomas, codornices, etc. Si analizamos la situación actual de la caza, seguramente la mejor opción para alguien que se inicia en la caza sería una superpuesta. Esta escopeta es muy polivalente, fiable, tienen una buena relación calidad/precio, se puede variar el choke de cada cañón, y además podemos tirar al plato con ella con muy buenas prestaciones aunque sea un modelo específico de caza. Son duras, robustas y muy duraderas.
La lógica nos empuja a ir buscando una escopeta de dos cañones antes que una semiautomática, ya que es mucho más productivo para la percha —con la densidad de caza que tenemos— una escopeta de dos cañones con chokes diferentes, que una escopeta con un solo choke y tres ocasiones de disparo. Así las cosas, la superpuesta sería la mejor elección, la yuxtapuesta estaría en segundo lugar, y la semiautomática quedaría para cazadores especializados en determinadas modalidades como son las de caza desde puesto, en pasos de palomas, acuáticas o zorzales.

Las escopetas superpuestas sufren mucho menos que las escopetas yuxtapuestas, tienen menos posibilidades de desajuste, admiten muy bien la temporada de caza, tirando con cartuchos de diferentes gramajes, y la posterior temporada de plato, donde en el entrenamiento y en algunas tiradas de competición, disparamos a veces más de mil cartuchos. La lógica dicta que la superpuesta vaya recortando camino hacia la supremacía en cuanto a escopeta más empleada, ya que las yuxtapuestas cuentan con ciertas limitaciones técnicas que las superpuestas han solventado, y a que el tercer disparo de las semiautomáticas cada vez está más cuestionado. Además, la yuxtapuesta, empleando cargas pesadas en los cartuchos, es la que más se puede desencarar.
Con este panorama, sin duda, a la pregunta de ¿qué escopeta me compro para cazar? La respuesta sería una superpuesta, pero —y aquí entran ya otros factores— aunque la escopeta yuxtapuesta sea la menos evolucionada en los últimos cincuenta años, aunque sus prestaciones parezcan más enmarcadas en épocas anteriores, y aunque para muchos sea las «escopetas de nuestros abuelos», muchos somos los cazadores que de vez en cuando seguimos soñando con cazar de sol a sol, con una buena paralela en nuestras manos, esa perchita de media docena de perdices en la cintura, y el perro rabeando por delante, en la sierra o el barbecho. Y los sueños de cada cazador, no tienen precio ni discusión alguna.
Las paralelas y el ojeo
Pero si sigue existiendo una modalidad en la que las escopetas yuxtapuestas tengan un protagonismo casi vital, ésta sin duda es la del ojeo de perdiz. Las grandes cacerías de perdices siempre han contado con tiradores de gran nivel que emplearon y emplean este tipo de escopetas, a pesar de que son las que más fácilmente se pueden desajustar por varios miles de disparos en cortos periodos de tiempo.

La estética, la tradición y el sabor a caza de verdad lleva a muchos cazadores a encargar su pareja de ojeo, escopetas idénticas y con numeración correlativa, que protagonizan los vibrantes lances en los diferentes puestos. Una pareja, cuando no un trío, o cuatro o cinco armas, que de todo hay, sobre todo en cazadores de alto nivel que tienen en el ojeo el principal objetivo de su afición. Frente a esto, y después de haber vivido intensamente la etapa en la que las semiautomáticas tomaron protagonismo en los ojeos de perdices (décadas de los 70, 80 y 90 del pasado siglo principalmente), cabe plantearse si la paralela es la mejor escopeta para cazar perdices en ojeo, y la respuesta es bien sencilla.
Tal y como venimos argumentando, seguramente la escopeta superpuesta tiene muchas más ventajas frente a la paralela, eso técnicamente es indiscutible. Tirar en ojeo con un buen cargador y tres escopetas paralelas es más sencillo que hacerlo con tres superpuestas sencillamente porque se cargan mucho más rápido, pero tampoco en ello nos debe ir la decisión.
A la hora de tomar las trayectorias de las perdices, es bien cierto que con pájaros sesgados y pasados la superpuesta ayuda en los adelantamientos y en cierto modo hasta podríamos llegar a la conclusión de que con estas escopetas es menos fácil parar el swing a la hora de disparar. Pero muchos cazadores siguen argumentando que en las perdices de pico, la paralela ayuda más, puede que sea por la disposición de los cañones a la hora de dar el empujoncito final que incluye el disparo, o porque con los dos cañones paralelos parece que tapamos mejor el pájaro.
Finalmente, y en igualdad de calidad, seguramente una pareja de superpuestas va a soportar mucho mejor el «traqueo» continuado de miles de disparos por temporada en ojeos, puestos de palomas, tórtolas, zorzales, etc. Los desajustes son más tardíos y raros, en puestos de mucho disparo ayudan mejor a mantener un buen confort de tiro, y encima te permiten entrenar en compak y recorridos cuando no hay caza. Conclusión: la superpuesta aventaja claramente a la yuxtapuesta, pero ésta tiene «algo» que le falta a la otra.

Reportaje publicado en "Club de caza" y escrito Miguel F. Soler.