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lunes, 4 de octubre de 2010

VIDEO CAZA DE LA PERDIZ EN LANZAROTE

Hola, como estáis...
Deseando que llegue el primer día de caza eh....., bueno como todos estamos un tanto ansiosos en que llegue ese día... aquí os dejo un vídeo que he encontrado de la caza de la perdiz en Lanzarote, es muy interesante... , sobre todo ver la caza de la perdiz en un terreno tan abrupto como es el que hay en las Islas Canarias, muy diferente al que estamos acostumbrados a ver en la península...
Bueno no os hago esperar mas..., espero que os guste...
Saludos: Jesús

lunes, 8 de marzo de 2010

POINTER Y SPAGNEUL BRETON PARA CODORNIZ

No se puede cazar en verano sin buena nariz. El perro debe ser capaz de mantener todo su potencial olfativo cuando el calor es más abrumador, sobre un campo seco, en las condiciones más adversas, circunstancia que condiciona la caza de la codorniz.

Y buena nariz exige perros punteros, por eso voy a hablar de dos perros excepcionales para este cometido cinegético: pointer y epagneul bretón.
La codorniz tiene buen aguante y apeona mucho, en el rastrojo se guía por el oído, sabe inmovilizarse en el momento preciso y mimetizarse con el entorno, incluso se dirigirá con curioso zigzagueo hacia el cazador antes de huir, porque para ella el vuelo es su última defensa. Para levantar las codornices el perro tiene que tener experiencia y dotes, ir tomando el olor de las africanas, examinar con el viento a favor las pilas de paja de las cosechadoras y no dejarse codorniz atrás.
El pointer es de los perros que tienen mejor nariz de verano, su pelo corto y esa dureza tan especial con que salen los buenos ejemplares, a los que el sol no aplasta, los convierte en la elección principal. El epagneul es el más rápido de los perros continentales, pero como la mayoría están bastante sobrados de nariz, le pasa lo mismo que al pointer, da mucha caza en jornadas donde el calor impone un ritmo de caza y unas condiciones muy dificultosas a los perros.
A la hora de escoger


El dilema por tanto es cuál escoger, difícil dilema pues en la mayoría de los casos los perros estarán en ya nuestras manos y va a ser la práctica cotidiana quien nos enseñe si hemos acertado o no. El pointer es sin duda uno de los mejores y más capacitados cazadores por vientos, como descubridor de caza resulta de una utilidad enorme. Es un perro con nervio, un perro de sangre fuerte que necesita un tenaz adiestramiento y cuya desmedida afición cinegética es en muchas ocasiones necesario templar, retener. Se dice que el pointer no cobra bien o no muestra interés en el cobro, esto no es exacto, un perro muy rápido que trabaja los vientos sobre los rastros va a tener mayor dificultad para encontrar la pieza que cayó del cielo sin dejar rastro, pero con el tiempo aprenden esta disciplina con brillantez.

El epagneul es más polivalente en general, perro bien adaptado al cazadero de verano, caza sin dificultad en terrenos variables y su docilidad de manejo y fácil adiestramiento son de gran ayuda, en especial cuando nos encontramos en perros jóvenes cuya vitalidad es preciso domar. Lo que nunca se debe pretender es que un epagneul cace como un setter, asetterizar el bretón es un gravísimo error, esta raza tiene su ritmo vital propio, que es necesario respetar. El bretón es uno de los mejores perros de caza, no necesita cambios sino respeto.
Nariz y calor
El epagneul es un perro muy bien adaptado al cazadero de verano, caza sin dificultad en terrenos variables y su docilidad de manejo y fácil adiestramiento son proverbiales
La aparente sencillez de cazar codornices esconde una enorme dificultad para los perros. El calor es la mayor dificultad con que se puede encontrar un perro de muestra para cazar, el calor no aporta ninguna ventaja a la caza y sí trae todo tipo de problemas al perro. Hasta el perro más atlético se acota cazando la codorniz con altas temperaturas, el calor produce un notable desgaste físico en el animal cuyo sistema termorregulador se ve sometido a un intenso trabajo. No siempre se producen las adecuadas acomodaciones fisiológicas y entonces se produce el mortal golpe de calor.


Las cualidades olfativas se ven netamente mermadas por el calor, pero la codorniz es pieza de verano y España es tierra calurosa, dos condiciones que no podemos cambiar. Cuando trabaja en un día muy caluroso nuestro pointer o nuestro epagneul deben compensar la alta temperatura exterior mediante transpiración, que en el perro se produce por la boca. Con calor extremo el perro jadea, respira más por la boca y menos por la nariz, lo que limita su capacidad de tomar vientos como consecuencia de su propio cansancio.

Para que la nariz del perro sea efectiva debe permanecer húmeda, pues las partículas de olor para ser detectadas tienen que disolverse en el agua que recubre el tejido olfativo. Una trufa fresca y húmeda será esencial para cazar en terrenos afectados por la sequía. El aire que el perro aspira por la nariz se calienta y humedece en los cornetes, unos repliegues óseos con forma de voluta recubiertos de células quimiorreceptoras. Las sustancias odoríferas disueltas en la humedad de la nariz excitan las terminaciones nerviosas de la pituitaria, que envía un impulso nervioso al encéfalo, encargado de interpretar tales señales nerviosas. Y para que la nariz esté convenientemente húmeda es preciso que el perro esté bien hidratado. Con el sol y el calor la pérdida de líquidos se incrementa, un calor que puede ser agobiante en nuestros campos castigados por la tenaz sequía. Si a esto se le añade que cuanto más liquido se pierde, más disminuye la capacidad del organismo para regular la temperatura, se entiende lo fundamental que resulta reponer el agua que el organismo del perro pierde durante la caza.
La cantimplora con agua para saciar la sed del animal o acercarnos periódicamente a zonas donde sepamos que hay agua deben ser una constante es estos día donde el calor aprieta. Calor y ejercicio físico son las condiciones idóneas para que aparezca un cuadro de deshidratación.
Una pérdida del 2 por ciento del agua corporal supone la pérdida del 20 por ciento de la energía física, el agotamiento se acelera con la pérdida de líquido y un buen perro puede terminar en un fardo que recorre el campo, cansino y sin interés cinegético.
Tal para cual


Las virtudes de este soberbio perro para la codorniz son obvias, posee mucha pasión y una búsqueda incansable. Iniciativa, inteligencia y capacidad de resolver problemas por sí mismo. Gran olfato con el que muestra a mucha distancia. Resistencia a las altas temperaturas. Voluntad de superarse. El título de perro de muestra más popular no se regala, se obtiene por méritos propios y en el pointer rapidez, ligereza, docilidad, perfecto olfato y muestra espectacular, hermanados con una gran inteligencia cinegética y una belleza de formas absolutas, le han hecho acreedor al título.
El epagneul bretón es un estupendo codornicero, es rápido, limpio de movimientos, con una perfecta economía de trabajo no malgasta energías en lucimientos para el tendido, dando, sin embargo, verdaderos recitales de buen cazar. Su nariz es soberbia y apenas se resiente con el calor veraniego. Con una bravura que compensa su reducido tamaño, no atropella la africana porque caza con método y sin prisas.
Reportaje publicado en "Club de Caza" y escrito por Eduardo de Benito

martes, 2 de junio de 2009

DANNA


Hola... que tal estáis...

Aquí os pongo una foto que le hice el otro día a mi perra Danna, sale esplendida...

Saludos: Jesús

jueves, 14 de mayo de 2009

APRENDER A CAZAR CON PERRO

Hola que tal estais...
Aqui os dejo un articulo muy interesante sobre como cazar con perro... , está extraido de Club de Caza y escrito por Jesus Nadal... disfrutad de la lectura...
Aprender a cazar con perro
El cazador y su perro están inmersos en un continuo proceso de enseñaza-aprendizaje de la caza. No hace muchos años las oportunidades de caza eran abundantes. Tanto, que cualquier perro que salía frecuentemente al campo, con el paso de los años, se hacía excelente. La península estaba llena de campeones. Por eso a pocos cazadores les interesaba conocer las técnicas para enseñar a su compañero. La riqueza de ocasiones de caza silvestre se encargaba de hacerlo.
Hoy han cambiado mucho las cosas, son muy pocos los afortunados que pueden disfrutar de perdices silvestres. Los más famosos canes actuales, los que se cuelgan medallas, a diferencia de los perros de antes, aprenden con piezas de granja. Hay muchas categorías de perdices de bote, desde las de plástico barato hasta las asilvestradas. Es evidente que cuanto mayor sea la calidad de las perdices de granja, mas completa y similar a la silvestre será la educación del can en su caza.
La dificultad del lance, lo convierte en inolvidable, para ambos, el cazador y su perro. El proceso de aprendizaje en nosotros y nuestro compañero, se asocia con lo que previamente sabemos. Debido a ello sólo contribuyen a la enseñanza, las piezas que con su picardía intentan burlarnos. Poco se puede educar con el plástico barato, por grande que sea la percha, ya que habitualmente estos animales se pueden coger con la mano. Sin embargo, con perdices de calidad, no sólo podemos disfrutar, también ayudamos a recuperar las poblaciones silvestres. Todo depende de conseguir un plan de gestión con objetivos naturales, disciplina en la sociedad de cazadores, normativa adecuada y de nuestra contribución al buen funcionamiento de este sistema.
La caza de bote es un sucedáneo perverso, que se debe utilizar sólo en los lugares reglamentados y preparados para este fin
Según nuestra progresión en el arte de la caza avanza la maestría del perro. Las claves son la paciencia y la constancia. No se trata de que todo salga perfecto. Sino de conseguir pequeños avances que nos permitan gozar del tiempo que pasamos en el coto, al aire libre, superando los rigores climáticos y lejos de la comodidad de nuestra casa. Es esencial aprender a disfrutar de estos pequeños progresos, a saberlos celebrar con nuestro compañero. Porque estos logros son la recompensa que estimula la afición de ambos por la caza. La nota la ponemos nosotros, se trata de autoevaluar tiempo de ocio, de distensión del agobio urbano. Por ello no tiene sentido hacerlo con el número de piezas abatidas y cobradas. Ya que sólo tienen valor, aquellas capturas que contribuyen a mantenernos en tensión, centrados en su dificultad.
Es un error confundir la satisfacción obtenida en la caza con la obsesión por conseguir grandes perchas. La caza se convierte en una enfermedad neurótica cuando sólo importa el número de piezas cobradas. Contrariamente la caza, es una terapia milagrosa para eliminar el neurotismo que nos imponen muchas condiciones de la vida moderna. Es necesario olvidar la obsesión por perchas con un número espectacular de perdices. ¿De esas perchas, cuántos lances somos capaces de recordar? menor número evocará el perro. La mayoría de esas capturas supernumerarias, poco o nada habrán contribuido al proceso de enseñanza-aprendizaje de la caza. Por tanto, importa mas la calidad que la cantidad. Puesto que sólo los lances de categoría aportan satisfacción y ocasión para educar, recordar y entusiasmar al perro. La adrenalina que nosotros liberamos en el lance, es proporcional a la tensión que la oportunidad de captura produce tanto en nosotros, como en nuestro perro. Los disparos selectivos exigen disciplina. La elite de los cazadores con perro únicamente dispara a las perdices que ha parado o movido este. Las otras, aunque estén en distancia óptima de disparo, escasamente van a contribuir en su instrucción. Los disparos largos, fuera de distancia óptima (mas de 50 m) tienen baja probabilidad de abatir la pieza. Sin embargo, debido a la cada vez mayor potencia de las armas y municiones, es bastante probable que algún perdigón impacte en la perdiz, la deje herida o la haga morir horas mas tarde. Eliminando otras futuras oportunidades. Con el agravio de que con esa pieza herida, sustentamos a predadores como el zorro. La disciplina cinegética nos exige aprender a realizar disparos selectivos: 1) identificar la especie, 2) reconocer que se trata de un animal abatible (talla de adulto) y 3) asegurar de que se encuentra en la distancia óptima de disparo. Con estas tres premisas, aumentaremos de forma considerable las oportunidades de caza para el futuro, por ello las de enseñanza-aprendizaje para nosotros y nuestro compañero.

Es absurdo invertir mucho dinero en el perro, las armas y el equipo de caza. Y nada en mejorar la gestión de las poblaciones de fauna silvestre de nuestros cotos. Si la caza silvestre desaparece, se perderá la emoción de los lances. No tendremos ocasión para instruir a nuestro can. La solución no está en la caza de plástico, por mucho que sea mas barato comprar y soltar perdices de granja que cuidar las silvestres del coto. La caza de bote es un sucedáneo perverso, que se debe utilizar sólo en los lugares reglamentados y preparados para este fin. La escasez de fauna silvestre la debemos combatir aprendiendo a cuidarla. Es necesario suministrar al coto todo lo imprescindible para conservar las poblaciones y los hábitats de la fauna silvestre. Además de regular durablemente las extracciones de animales. Esto se puede conseguir con una buena guardería, buenos técnicos y una Administración decidida a apoyar la conservación y desarrollo de los hábitats naturales, seminaturales y sus poblaciones de fauna silvestre.